Hace unos meses hablaba sobre el mito de que el frío provoca los resfriados. Esta vez, me centro en el aspecto de la curación de resfriados. Y es que todos hemos oído a nuestras madres decir que bebamos mucho zumo de naranja, que la vitamina C previene los resfriados. ¿Está en lo cierto nuestra madre o se trata de otro mito que hay que desmentir? Vamos a ello.
¿Qué es la vitamina C?
La vitamina C, o ácido ascórbico, es un nutriente esencial de los humanos que, a diferencia de muchos animales y plantas, no puede ser sintetizado por nuestro organismo y, por tanto, debemos ingerirlo necesariamente, en una cantidad que ronda los 90 mg al día más o menos siendo mayor en adultos que en niños o adolescentes y en hombres que en mujeres y, si eres fumador, aún tienes que sumarle 30-35 mg más adicionales al día (en una naranja mediana de 128 g, hay cerca de 60mg de vitamina C).
La vitamina C es muy importante ya que, en nuestro organismo, cumple varias funciones importantes:
- Antioxidante: bloquea parte del daño que causan los radicales libres generados durante el metabolismo de las células, como explico en este artículo sobre el envejecimiento de las personas.
- Crecimiento y reparación: de todos los tejidos, como el desarrollo de dientes, encías, huesos y cartílagos, así como en la cicatrización de heridas.
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Estructura química del ácido ascórbico (vitamina C) |
- Procesos metabólicos: actúa como cofactor (ayudante) de enzimas, para llevar a cabo reacciones químicas necesarias en el metabolismo del organismo, sobre todo en el de las grasas.
Y durante muchos años, a la vitamina C se le ha dado la creencia de ser eficaz contra los resfriados, tanto para prevenirlos como para curarlos, ¿pero realmente tienen esa capacidad o nos inflamos a zumos y suplementos engañados?
¿Previene la vitamina C los resfriados?
Pues esto resulta que es un mito. Desde que se descubrió la vitamina C en 1937, se ha puesto en tela de juicio su capacidad para tratar desde infecciones pulmonares a resfriados. Más tarde, en 1970 el químico Linus Pauling, premio Nobel, popularizó su uso regular con su libro "Vitamina C y el resfriado común" animando a muchas personas a tomarla a diario. Esa defensa llevó a que se realizaran numerosos ensayos en distintos países durante la siguiente década para comprobar la razón que llevaba el Nobel con sus teorías.
Los resultados a lo largo de estas últimas décadas han sido que un consumo regular vitamina C no aumenta la capacidad de una persona para evitar los resfriados, la predisposición sigue siendo la misma. Sin embargo, en personas que viven en ambientes fríos o que realizan deportes duros, tipo maratón o esquís, los aportes extra de vitamina C sí pueden reducir la incidencia de resfriados, según los autores del estudio.

Los resultados de los numerosos ensayos también indican que aumentar el consumo de vitamina C una vez contraído el resfriado no tiene ningún efecto sobre él. Ésto es como todo, no vale llevar toda la vida fumando y bebiendo, y cuando te detectan el fallo hepático, querer que se cure por dejar de beber y fumar entonces.
De todas formas, cuanta más vitamina C tomemos, no tendremos una mejor salud, ya que al tratarse de una vitamina hidrosoluble, lo que el cuerpo no utilice a diario, será eliminada por la orina, por lo que una persona necesita un aporte continuo de vitamina C y no en dosis muy altas (puede provocar problemas gastrointestinales y diarreas) que, además de todo lo visto anteriormente, también parece que la vitamina C tiene efectos beneficiosos contra varios tipos de cáncer y en enfermedades cardiacas.
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