7 de enero de 2015

Pesadillas: ¿una noche de miedo?

    Ya eres adulto, pero eso no quita para que de vez en cuando te despiertes con mala sensación en el cuerpo, y es que acabas de tener una pesadilla. Y esa angustia o perturbación se mantiene durante un buen rato  pues, aun sabiendo que no es real, vuelve a tu mente una y otra vez durante un buen rato hasta que logras volver a quedarte dormido. ¿Pero qué es lo que provoca que esa noche tengas una pesadilla y no un sueño normal y agradable como normalmente? ¿Por qué tu cerebro te perturba con vivencias desagradables en tus viajes oníricos? Eso es lo que toca explicar hoy: Qué son y por qué tenemos pesadillas.




¿Qué son las pesadillas?

   La actividad de nuestro cerebro en algunos momentos del sueño es tan alta como en los periodos de vigilia, cuando estamos despiertos. En estos momentos, conocidos como fase REM del sueño, es donde nuestro cerebro elabora los sueños, a partir de información aleatoria que le llega al cerebro y que intenta ordenarla para darle sentido (por eso los sueños son tan raros y saltan de un punto a otro sin casi ninguna explicación).

 
Actividad cerebral durante la
vigilia (verde), sueño ligero
(amarillo) y sueño REM (azul)
 Pues bien, cuando el sueño contiene situaciones de peligro, terror psicológico o físico, entre otros, esto causa una fuerte respuesta emocional negativa en el durmiente, típicamente involucrando miedo y/o horror, es entonces cuando pasa a conocerse ese sueño como pesadilla.

  La frecuencia con la que se suceden las pesadillas depende de muchos factores, como la edad. Antes de los 5 años, es muy raro que éstas ocurran, sin embargo, a partir de esa edad y hasta la adolescencia, la frecuencia es de una por semana. Bajando a una pesadilla al mes cuando uno llega a la edad adulta. 


¿Qué causa las pesadillas?

   Básicamente cualquier situación que nos cause estrés o incomodidad puede acarrear que las pesadillas invadan nuestros sueños esa noche, así, los factores más comunes son:

  • Niveles altos de ansiedad: cuando nos encontramos en días en los que sufrimos un estrés alto, ya sea por un cambio radical (mudanza a un país, pérdida de trabajo...) y nos sentimos ansiosos y/o nervisos.
  • Respuesta a un trauma: los recuerdos son factores importantes en los sueños. Así, si hemos sufrido alguna situación traumática, como un accidente, la muerte de un ser cercano o una pelea fuerte pueden actuar como desencadenantes de nuestras pesadillas.
  • Factores externos: si durante el sueño hay algo que físicamente nos genera algún tipo de incomodidad, esto podría manifestarse en forma de pesadilla. Por ejemplo cuando hay algún ruido en casa, cuando al dormir no respiramos bien (podríamos soñar que nos ahogamos), cuando no estamos cómodos en la cama etc. Al dormir es posible que no seamos conscientes de estos detalles, pero nuestro cerebro los incorpora al sueño pudiendo acabar en episodios angustiantes
  • Condiciones de salud: Algunas enfermedades o condiciones pueden llevarnos a experimentar pesadillas, por ejemplo una fiebre muy elevada o determinados problemas respiratorios como la apnea del sueño, que dificultan el descanso y pueden conducir a sueños perturbadores,


   Como curiosidad, añadiré que, según un estudio realizado por científicos alemanes y publicado en la European Archives of Psychiatry and Clinical Neuroscience, los temas más recurrentes de las pesadillas son: caer al vacío, ser perseguido, llegar tarde, la muerte de un ser querido, el fracaso y quedar paralizado. Este mismo estudio reveló que los hombres experimentan sobre todo pesadillas que tienen que ver con la violencia y la pérdida de trabajo mientras que las mujeres lo hacen con el acoso sexual y la muerte de un ser querido


¿Y tú, has tenido pesadillas últimamente? ¿Cuál crees que ha podido ser la causa? Cuéntanoslo




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