13 de mayo de 2013

Alcohol y sexo, mala combinación

   
     Mucha gente piensa que el alcohol que bebemos durante las noches de discoteca tiene propiedades algo así como afrodisíacas, que les aumentan la excitación sexual y disfrutan más del acto. Muchos de ellos, cuando salen de fiesta con perspectivas de "frungir", buscan emborracharse ellos y emborracharlas a ellas. De hecho, en una encuestra realizada por Shaver y Tavris se encontró que el 45% de los hombres y el 68% de las mujeres consideraban que el alcohol incrementaba su disfrutar del sexo. Error, veamos por qué.

   
     En cuanto al sexo, el alcohol es un arma de doble filo. Esto es que funciona de forma positiva en algunos aspectos, pero de forma desastrosa en otros.


Lo "bueno" del alcohol

   El alcohol es un potente depresor del sistema nervioso central. Afecta al cerebro disminuyendo las funciones de los centros superiores del cerebro, como la corteza, donde se encuentran los centros que controlan la movilidad corporal, el habla, la visión, la audición, la sensibilidad, etc (de ahí que con una buena cogorza nos cueste vocalizar, andar, vemos fatal, y por mucho que nos caigamos, apenas nos duele nada). Esto actúa en beneficio de los centros inferiores del cerebro, que ganan autonomía, como el sistema límbico (en la imagen vemos su situación en el cerebro pintado en rojo), encargado, entre otras cosas, de las actitudes emocionales más primitivas, más animales (miedo, agresividad, impulso sexual...). Esto es lo que se conoce como desinhibición; esto nos permite "perder el control" de algunas conductas que el vivir en sociedad nos ha hecho aprender a frenar, facilitando la aparición del deseo sexual.


Lo malo del alcohol

     Pero para que podamos disfrutar de una buena noche de ligoteo, tanta falta hace el perder los papeles y tener un fuerte impulso sexual, como que nuestro cuerpo responda ante ello. Ahí es donde el alcohol nos traiciona. Su efecto neurodepresor también afecta al sistema nervioso parasimpático, cuya función es provocar o mantener un estado corporal de descanso o relajación tras un esfuerzo o para realizar funciones importantes como es la digestión y, más acorde al caso que nos ocupa, el acto sexual. Más concretamente esta rama del sistema nervioso es la encargada de la erección y del orgasmo. Si estas dos fases fallan, ¿cómo demonios se puede tener un acto sexual placentero?

     Además, hay que añadirle lo dicho más arriba, cuando decía que deprimía la función del córtex cerebral, por lo que la sensibilidad cae en picado. Y resulta que, en el acto sexual, la sensibilidad genital es muy importante a la hora de querer llegar al orgasmo.




    Así que en resumen, el alcohol nos "enciende la llama", pero no nos deja arder juntos (y bueno, ni por separado, porque también debilita la eficacia masturbatoria) o, como decía Shakespeare: "provoca el deseo pero frustra la ejecución". Así que si sales de fiesta y piensas que esa noche puedes triunfar, dedícate mejor a beber agua o bebidas energéticas, que te harán falta para el esfuerzo de después, y no te "desinflarán".

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