7 de agosto de 2013

¿Por qué nos emborracha el alcohol?

   Cada persona planea sus vacaciones de forma diferente: unos van a la playa, otros viajan fuera de su país, otros prefieren turismo rural, pero casi todos tienen algo en común: aprovecharán para salir de fiesta y tomarse unas copas con los amigos. Y todos sabemos que no cae sólo una copa, sino varias, y lo empezamos a  notar en  nuestro cuerpo con los clásicos síntomas de borrachera. ¿Sabes qué hace el alcohol en nuestro cuerpo para que sintamos esa euforia inicial, esa pérdida de coordinación del habla y movimientos y ese cansancio al final de la noche? Te lo voy a contar.



¿Por qué nos emborrachamos?

   El alcohol etílico que ingerimos en los cubatas es absorbido un 20% en el estómago (más que prácticamente todo lo que comemos al cabo del día) y el restante 80% se absorbe en el intestino, aunque la absorción es menor, sobre todo en el estómago, si tomamos alcohol justo después de comer o cenar. Al absorberse, pasa a la sangre, donde se distribuye por todo el cuerpo. Si la cantidad que hemos tomado es pequeña, el hígado se encarga de eliminarlo y no pasa nada, pero si la borrachera es de las buenas, sobrepasamos la capacidad del hígado de depurar esta droga, y entonces vienen los efectos típicos de la chispera.

  Bueno, el hígado no hace todo el trabajo, el 10% del alcohol se elimina tanto en la orina, como sudando, como con la propia respiración (de ahí que se pueda extrapolar los datos en el control de alcoholemia al soplar, para medir la cantidad de alcohol que lleva nuestra sangre, sin tener que tomar muestras). 


  ¿Y qué es lo que ocurre en nuestro cuerpo al exceder la capacidad de eliminación del alcohol e ir acumulándolo en el cuerpo?


Efectos del alcohol en la borrachera.

  Lo que pasa visto desde fuera, ya lo sabemos: dificultades para andar, hablar, euforia, visión deficiente, etc, etc. ¿Qué os voy a contar que no sepáis? Lo interesante es ver por qué el alcohol hace que nos ocurra todo esto.
   
   Esto pasa porque el alcohol afecta al sistema nervioso central y al cerebro, modificando la actividad de los neurotransmisores, mensajeros químicos de las señales nerviosas, tanto a los excitatorios, disminuyéndolos como a los inhibitorios, aumentándolos. Según al área nerviosa que afecte, tendremos unos efectos u otros:
  • Corteza cerebral:  la zona consciente y lógica del cerebro, que el alcohol ataca provocando la famosa deshinibición y euforia de los primeros momentos de la borrachera. También afecta a la percepción de nuestros sentidos, por eso nos aislamos un poco del mundo, música, y nos cuesta ver con claridad, así como hacernos pensar y tomar las decisiones más estúpidas que solemos hacer en estos casos.
  • Hipotálamo-hipófisis: Zona encargada de las hormonas sexuales. Si seguís el blog, recordaréis lo que ocurría con el alcohol en los temas de sexo, pero os lo recuerdo brevemente: el deseo sexual aumenta, sin embargo, esta parte cerebral que se encarga de que rindamos físicamente, se encuentra en deficientes condiciones y nos fallan en el momento clave.
  • Cerebelo: es el que manda información para el movimiento, equilibrio, reflejos, etc. De ahí que al beber,  estemos tan torpes, andemos haciendo eses, etc.
  • Bulbo raquídeo y médula: responsables de mantener funciones automáticas de nuestro cuerpo como la respiración, mantenimiento de la temperatura, etc. Cuando se ve afectado por el alcohol, provoca que sintamos frío y somnolencia característica de las fases avanzadas de la borrachera. 


   Por tanto, vale que nos tomemos una copita o dos el fin de semana, o que seamos de cervecita diaria, el cuerpo no tiene problema con eso, nos deja disfrutar. Lo que ya no es ni recomendable ni sano es llevar el cuerpo al límite como hacemos muchos, que salimos de fiesta y no sabemos medir, y acabamos más "contentos" que unas castañuelas y claro, el cuerpo se resiente y al día siguiente vienen las manos a la cabeza con la famosa resaca. 

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