16 de marzo de 2014

Semen que mata

  Esta semana leía un artículo titulado "sexo mortífero" y claro, como cualquier lector, es ver la palabra "sexo" en un artículo y tirarnos de cabeza. Pero aunque el contenido del mismo en parte decepcionaba, por otra parte me asombró encontrarme con este descubrimiento, por lo curioso del mismo y por ello le voy a dedicar este artículo. Y es que el apareamiento del Caenorhabditis elegans conduce a la muerte de la hembra irremediablemente. Vamos a ver cómo.



Semen mortífero con efectos retardados

  Una investigación cuyos resultados se han publicado recientemente muestran cómo este gusano del que estamos hablando, tras la cópula y el posterior parto de la hembra, acaba con la vida de la misma por culpa del semen del macho.  

    Los científicos de la Universidad de Princeton comprobaron que el esperma masculino y el fluido seminal activan procesos que conducen a una deshidratación de la hembra, lo cual le provoca la muerte a una edad prematura. Así, su expectativa de vida se reduce entre un tercio y la mitad. Así, podríamos decir que el semen de estos individuos envejece aceleradamente o "marchita" a su pareja tras copular con ella. 



    Ya se había visto en otros gusanos un resultado similar, la muerte de la hembra no mucho tiempo después de dar a luz, pero este estudio es el primero que muestra cuál es el causante biológico. En la imagen vemos como, las hembras que se han apareado (fila inferior) durante los siguientes 7 días van degenerando hasta morir, mientras que las hembras que no se han apareado (fila superior) siguen un rimo de envejecimiento normal y sano.


¿Por qué ocurre esto?

    Esto favorece al macho en el aspecto del predominio de su linaje ya que al morir tras dar a luz es eliminada del conjunto de posibles parejas para otros machos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las hembras de C. elegans son realmente hermafroditas, es decir, producen tanto espermatozoides como óvulos y pueden reproducirse entre ellas sin necesidad de un macho, al que intentan evitar al máximo alejándose de ellos al máximo. Sin embargo, los machos sí buscan a las hembras y las necesitan para poder reproducirse y transmitir sus genes a las futuras generaciones. Una vez "cazadas" y fecundadas, darán a luz a cientos de crías que no necesitarán cuidados maternos para sobrevivir, por lo que la madre pierde su importancia.





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