20 de mayo de 2014

Corte de digestión, ¿mito o realidad?

    Ahora que llega el verano, algunos ya empezamos a pasar los días en la playa. Y desde muy pequeños siempre hemos oído eso de "tienes que esperar 2 horas después de comer para poder bañarte o te dará un corte de digestión y te puedes morir". Muy trágico todo, desde luego, pero así es como se mete miedo. Pero ahora que somos mayores debemos preguntarnos: ¿Qué hay de cierto en esa afirmación? Hoy veremos que parte es real, y parte es un mito






Comer y bañarse no mata

    Comer no provoca que muramos al bañarnos, ni mucho más lejos. El peligro viene porque en la hora de la comida, es cuando más temperatura hay, estamos más tiempos secos y al Sol,  por lo que la temperatura de nuestro cuerpo está muy alta. Si entonces vamos y nos bañamos, se produce lo que se llama un síncope de hidrocución, que es lo que común y malamente conocemos por corte de digestión. Esto ocurre por la fuerte diferencia de temperatura a la que sometemos a nuestro cuerpo al pasar del calor más abrasador de fuera, al agua relativamente fría. Esta variación tan brusca produce un colapso cardiocirculatorio provocado por la diferencia de temperatura entre la piel y el agua, que lleva a un secuestro de sangre hacia la piel para contrarrestar la pérdida de calor en ella. El cuerpo intenta guardar el riego del cerebro y no lo consigue, por lo que se sufren mareos y vómitos y, en casos más extremos, se pierde la consciencia. 

   La parte que sí es cierta, es que en las horas de digestión, con el estómago lleno, éste requiere un gran volumen de riego sanguíneo, lo que hace que el colapso del que hablábamos sea más contundente. Realmente, no te va a matar, pero al quedar inconsciente, sobre todo si estás en el mar o la piscina, es muy fácil morir ahogado, que es lo que suele ocurrir.


Cuánto hay que esperar

   Primero tengo que aclarar que no sólo una comilona + zambullida puede causar la hidrocución. Hacer un ejercicio intenso después de comer, o meterse al agua después de realizar deporte dejándonos sofocados también puede causar este fenómeno.

 
 Así, si esperar 2 horas después de comer te parece una barbaridad (hay quienes las aprovechamos para dormir la siesta, y así no hay peligro), uno puede bañarse en el momento que quiera, siempre y cuando entre en el agua poco a poco, mojándose las distintas partes del cuerpo con las manos, en lugar de lanzarnos de golpe. Y desde luego evitar en lo máximo posible el realizar la comida a pleno sol, ni hacerlo en las horas posteriores.




   Aun así, siendo un mito como es, no estaría de más que siguiéramos la tradición con nuestros hijos, dándoles el mismo consejo, y evitando así cualquier posible susto. Que tampoco pasa nada si descansan de agua esas dos horas. Y si tienen demasiado calor, pues se les trae un cubo de agua y se les moja poco a poco, para refrescarlos.

   Y tú, ¿sabías que era un mito, o te han tenido engañad@ hasta ahora? Cuéntanoslo.




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