24 de noviembre de 2014

Sol, alégrame el día

    Por todos es sabido que nos sentimos más animados y alegres cuando hace un día radiante y soleado que cuando nos despertamos y no vemos más que gris tras la ventana, donde nuestro ánimo cae y nos pasamos el día tristones y, a veces, hasta de mal humor. Y aunque ahora toca experimentar más de éstos últimos, vamos a explicar por qué el Sol afecta de forma tan positiva a nuestro estado de ánimo y por qué los días nublados y lluviosos nos hacen querer quedarnos en casa apagados.





Sol y calor VS frío y lluvia

   No os descubro nada nuevo si os digo que el calor y el sol nos transmiten buen humor y eso hace que estemos con un estado anímico más agradable, que estemos más receptivos con los demás, más sonrientes, etc. Se ha demostrado que las temperaturas cálidas y las horas de sol, bajan los niveles de ansiedad y aumentan el pensamiento positivo. De manera contraria, mucha humedad, dificulta la concentración y aumenta la fatiga. Pero, ¿Por qué produce este efecto el sol?

   La exposición a la luz solar, nos aporta vitamina D y ésta afecta a los sistemas hormonales. Existe una monoamina neurotransmisora del sistema nervioso central, llamada serotonina, que está en parte condicionada por la luz solar, ya que disminuye al atardecer y aumenta al amanecer. Ésta tiene una función importante en la inhibición de la ira, la agresividad, el humor, el sueño… Es por eso que a niveles bajos de serotonina nos sentiremos más apáticos, tristes, enfadados…y a niveles más elevados, nos sentiremos más alegres, felices y eufóricos. En las estaciones como el otoño y el invierno, las horas de luz son menores y hay más días grises o lluviosos, por tanto la cantidad de serotonina liberada es más baja y por eso solemos estar más apáticos. A diferencia, cuando llega la primavera y el verano, aumentan las horas de exposición a la luz solar, y hay menos días grises, de esta forma se libera mayor cantidad de serotonina y estamos más felices.


   Además, existe el factor "cambio de planes" que va muy asociado a los días lluviosos. Muchas veces ese 'mal humor' por el mal tiempo está asociado al cambio o cancelación de planes que puede conllevar. Hay personas “que llevan fatal cuando tienen que cancelar planes y la frustración que eso provoca, por lo que la lluvia les sienta mal y afecta a su estado de ánimo



Día soleado y cálido, pero sin pasarse

   Al igual que todo, el exceso es igual o tan malo como el defecto de luz y calor. Y es que en un estudio realizado en un centro de salud de Murcia determinó que temperaturas superiores a 30ºC, los casos de Trastornos Obsesivos Compulsivos aumentaban en las urgencias psiquiátricas. De la misma forma, los días lluviosos y grises, había un mayor número de casos de intentos de suicidios y delirios. 

   Y es que en zonas como la de Murcia, y gran parte del sur y este de España, donde las temperaturas en verano superan los 40ºC, hacen imposible también el salir de casa y hacen que el día sea agobiante y molesto,  lo que no nos tiene de buen humor tampoco.

   Algunas personas son más sensibles a los cambios de tiempo que otras, las podemos llamar 'meteorosensibles', y son aquellas que acusan mucho el cambio del clima de un día para otro y notan en su estado de ánimo de forma evidente tanto si sale el sol como si los cielos están nublados y con lluvia.


La importancia del buen tiempo

   La diferencia de ánimo y comportamiento no se ve únicamente a nivel individual o personal entre un día soleado y un día lluvioso, sino que también afecta a la cultura o modo de vida y personalidad de los habitantes de determinadas regiones. Si ponemos España como ejemplo, vemos que mientras que en el sur, donde abundan los días soleados, la fama de sus habitantes es de gente alegre, bromista, que le encanta estar en la calle disfrutando en lugar de trabajando. Mientras, en el norte del mismo país, donde cuesta ver días soleados al cabo del año, su gente es más fría, seria, responsable.

Pero lo mismo ocurre a nivel mundial, y es que en las zonas más tropicales, el ambiente y ánimo de sus gentes es más alegre, más vital. Mientras que en los países de la zona templada y hacia el norte, tipo península Escandinava, Canadá, Rusia, etc, la gente es igualmente seria, fría, y menos animada y donde mayor son los índices de suicidio.




Así que, vemos que el clima puede afectarnos. Sin embargo, no debemos dejar en manos del clima nuestro buen humor, ya que no es el único que puede alterarlo y siempre podemos conseguir que incluso un día lluvioso y gris sea un buen día para nosotros. Pero eso ya depende de nosotros.






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